Estos días azules. Memorias del aviador republicano Julio Bacarizo

Breo Tosar
Finalista del Premio Éride 2012
Julio Bacarizo tenía casi diecinueve años cuando estalló la guerra civil española. Él era el sexto hijo de una humilde familia obrera de Madrid, y trabajaba en un taller para pagarse sus estudios. Estaba fascinado por la aviación, y llegó a construir un planeador con sus propias manos. Cuando se produjo el golpe de Estado en 1936 se alistó en las Milicias Ferroviarias para defender al gobierno legítimo de la II República en Peguerinos. Las fuerzas rebeldes le capturaron junto a sus compañeros en la catedral de Santa María de Sigüenza, convertida en base militar. Pero escapó del campo de prisioneros y llegó a Guadalajara. En enero de 1937, Julio Bacarizo entró a formar parte de la 17ª Promoción de la Escuela de Mecánicos de Aviación de Godella, en Valencia. Seis meses después, se unió a las Fuerzas Aéreas de la República Española (FARE). Luchó en los campos de aviación de Morata de Tajuña (Madrid), en Tomelloso (Castilla La Mancha), en Aragón (donde conoció al poeta Miguel Hernández), en Villafamés (Castellón), en Camporrobles (Valencia), Reus, Celrà (Cataluña), entre otros. El último campo para Julio Bacarizo fue el de San Clemente (Castilla La Mancha). Allí arrestaron a toda su escuadrilla en 1939. Le encarcelaron en la  plaza de toros de Albacete, rehabilitada para prisioneros de guerra. Después del cautiverio regresó a Madrid sin pecunia, sin nada. En la posguerra conoció a Antonia Jiménez, el amor de su vida. Murió agarrado de su mano en junio de 2016, después de setenta años juntos. Este libro narra su historia.
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