Felipe Maeztu

Felipe Maeztu, alavés
Felipe Maeztu, alavés de Labraza (nació el 13 de septiembre de 1905), fue un guerrero. Durante el siglo XX hubo muchos como él que combatieron en las guerras que desolaron el mundo durante esos cien años hasta límites insoportables. Pero llama la atención que hizo su carrera militar en Francia dentro de la Legión Extranjera y que no combatió en la Guerra Civil española,(aun así lo incluimos ya que sin duda lo hubiera hecho de participar Francia en el conflicto tal y como debiera haber hecho junto con Inglaterra)como millones de compatriotas. Estaba muy ocupado en los conflictos coloniales franceses. La Asociación Sancho de Beurko Elkartea lo ha incluido en su lista de vascos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial. Se alistó en la Legión Extranjera por causas que desconocemos en 1927. Contaba apenas 22 años. Sirvió un año en Argelia y otros diez en Marruecos en las filas del Primer y Cuarto Regimiento de Extranjeros de Infantería. Tras incorporarse a la legendaria 13ª Semibrigada de la Legión Extranjera combatió en Narvik (Noruega) entre las fuerzas aliadas que querían echar a los alemanes que habían invadido el país en busca de sus minas de hierro. Finalmente, fueron los aliados los derrotados y junto a polacos, noruegos y británicos Maeztu, que ya era sargento, fue evacuado al Reino Unido. Posteriormente es ascendido a 'adjudant' cuando se incorpora a la Francia Libre que lidera el general De Gaulle. Combate en Gabón y Dakar, cruza África para luchar en Keren y Massaoua, dos de las acciones más sangrientas de la ocupación de Eritrea. Posteriormente es enviado a Siria donde es cambiado de unidad y dirige como subteniente un pelotón mixto de transmisiones. Se incorporó a la Primera Brigada Francesa Libre al mando del general Koenig.
*Los datos aquí publicados han sido contrastados con varias fuentes.
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Estos días azules. Memorias del aviador republicano Julio Bacarizo

Breo Tosar
Finalista del Premio Éride 2012
Julio Bacarizo tenía casi diecinueve años cuando estalló la guerra civil española. Él era el sexto hijo de una humilde familia obrera de Madrid, y trabajaba en un taller para pagarse sus estudios. Estaba fascinado por la aviación, y llegó a construir un planeador con sus propias manos. Cuando se produjo el golpe de Estado en 1936 se alistó en las Milicias Ferroviarias para defender al gobierno legítimo de la II República en Peguerinos. Las fuerzas rebeldes le capturaron junto a sus compañeros en la catedral de Santa María de Sigüenza, convertida en base militar. Pero escapó del campo de prisioneros y llegó a Guadalajara. En enero de 1937, Julio Bacarizo entró a formar parte de la 17ª Promoción de la Escuela de Mecánicos de Aviación de Godella, en Valencia. Seis meses después, se unió a las Fuerzas Aéreas de la República Española (FARE). Luchó en los campos de aviación de Morata de Tajuña (Madrid), en Tomelloso (Castilla La Mancha), en Aragón (donde conoció al poeta Miguel Hernández), en Villafamés (Castellón), en Camporrobles (Valencia), Reus, Celrà (Cataluña), entre otros. El último campo para Julio Bacarizo fue el de San Clemente (Castilla La Mancha). Allí arrestaron a toda su escuadrilla en 1939. Le encarcelaron en la  plaza de toros de Albacete, rehabilitada para prisioneros de guerra. Después del cautiverio regresó a Madrid sin pecunia, sin nada. En la posguerra conoció a Antonia Jiménez, el amor de su vida. Murió agarrado de su mano en junio de 2016, después de setenta años juntos. Este libro narra su historia.
http://erideediciones.es/estos-dias-azules/

Bando declarando del estado de guerra en Sevilla el 18 de julio de 1936

ESPAÑOLES:
Las circunstancias extraordinarias y críticas por que atraviesa España entera; la anarquía que se ha apoderado de las ciudades y los campos, con riesgoes evidentes de la patria, amenazada por el enemigo exterior, hacen imprescindible el que no se pierda un solo momento y que el Ejército, si ha de ser salvaguardia de la nación, tome a su cargo la dirección del país, para entregarlo más tarde,cuando la tranquilidad y el orden estén restablecidos, a los elementos civiles oreparados para ello.
En su virtud hecho cargo del mando de esta division,
ORDENO Y MANDO:
PRIMERO. Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de esta división.
General Queipo de Llano desde Radio Sevilla el 18 de julio de 1936
*Los datos aquí publicados han sido contrastados con varias fuentes. 

Alocución radiada del general Franco desde Tenerife

 Alocución del general Francisco Franco desde Tenerife, el 18 de julio de 1936:
ESPAÑOLES:
A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa.
La situación de España es cada día más crítica: la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas. A tiros de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los ciudadanos que alevosa y traidoramente se asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia.
Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la nación, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores.
Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a las consignas que reciben de las directivas extranjeras, con la complicidad y negligencia de gobernadores y monterillas.
Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarlas. EL Ejército, la Marina y demás institutos armados son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y, entre tanto, los estados de excepción de alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitucion, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdadante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido al mutuo respeto; ni unidad de la patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por regionalismo, que los poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestras propias fronteras, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras, anuncian la destrucción y reparto de nuestro suelo. La magistratura, cuya independencia garantiza la Constitucn, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia.
Pactos electorales, hechos a costa de la integridad de la propia patria, unidos a los asaltos a gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas, formaron la máscara de legalidad que nos presidia. Nada contuvo la apetencia del poder: destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo ere el código fundamental de nuestras instituciones.
Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos que ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia veinticinco millones de personas, se unen la malicia y negligencia de autoridades de todas clases que,amparadas en un poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia. ¿Es que se puede consenter un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandoner a España a los enemigos de la patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
ỊEso, no! Que lo hagan los traidores; pero no lo haremos quienes juramos defenderla.
Justicia, igualdad ante la ley ofrecemos. Paz y amor entre los españoles. Lidertad y fraternidad, exenta de libertinajes y tiranía. Trabajo para todos. Justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia, y una equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a esto, una Guerra sin cuartel a los explotadores de la politica, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y extranjerizantes que directa y solapadamente intentan destruir a España.
En estos momentos es España entera la que selevanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones,. el Ejército, la Marina y fuerzas de Orden publico se lanzan a defender la patria. La energía en el mantenimiento del orden está en proporción a la magnitud de de la Resistencia que se ofrezca.
Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la historia, porque las instituciones,sea cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de conviencia entre los ciudadanos que , no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas, pese a la transigencia y compresión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que nos representan un avance en el mejoramiento político-social, y el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible sea con la paz interior de España y su anhelada grandeza, hanciendo reales en nuestra patria, por primera vez y por este orden, a la trilogía fraternidad, libertad e igualdad.
Españoles,!Viva España! ! Viva el honrado pueblo español!
Francisco Franco, Comandonte general de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, a las cinco y cuarto el 18 de Julio de 1936.

*Los datos aquí publicados han sido contrastados con varias fuentes.